REPORTAJE
LA
COMUNIDAD LGBTTTIQA EN ICSHU
Por: Manuel Gallegos
Por: Manuel Gallegos
Hay
miles de casos de acoso, físico y psicológico hacia las personas de la
comunidad LGBTTTIQA en nuestro país que han quedado impunes debido a la falta
de una correcta educación o por los estándares culturales impuestos a lo largo
de la historia mexicana que se ha caracterizado por ser machista.
Ricardo
Ávila, un estudiante de 20 años, de la Licenciatura en Ciencias Políticas
dentro del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) perteneciente a
la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) asegura que no se siente
seguro caminando tomado de la mano de su pareja por los pasillos de la
Universidad debido a las constantes agresiones y la poca tolerancia.
“Salí
del closet a finales de mi primer semestre en la carrera; al principio mi salón
lo tomó con asombro, poco a poco se fue tomando a broma, sin embargo las bromas
comenzaban a ser más pesadas conforme el tiempo transcurría. En verdad, muchas
veces he sentido la incomodidad dentro de la institución con personas que son
heterosexuales pues su mentalidad aún no acepta que nosotros también merecemos
libertad y que poseemos los mismos derechos”, afirma Ricardo.
Su testimonio representa la situación de
muchos otros alumnos que pertenecen a la comunidad LGBTTTTIQA dentro de la
universidad, pues en verdad son un grupo social que pareciese estar destinado a
la exclusión por aquellos en los que predominan los pensamientos intolerantes.
La
formación educativa es un momento clave para la inserción de individuos
preparados con valores éticos y morales dentro de la sociedad, sin embargo tal
parece ser que este es uno de los puntos débiles de la educación dentro de
Pachuca, capital del Estado de Hidalgo.
Los
antecedentes no vaticinan un panorama favorable, pues de 1995 a 2015, dentro
del territorio mexicano se cometieron mil trescientos diez asesinatos por
homofobia; según la Comisión Ciudadana
contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) México ha logrado
posicionarse en segundo lugar por crímenes contra la comunidad LGBTTTIQA. Además
gracias a la información obtenida en la Primera Encuesta Nacional sobre
Bullying Homofóbico, realizada en 2012, se encontró que el 3% de casos de acoso
hacia personas homosexuales se concentra dentro del nivel de educación
superior.
Otro
caso importante por resaltar es el de Jan Nazarit, joven estudiante de 22 años,
de la Licenciatura en Comunicación que ha tenido la fortuna de encontrar
compañeros que aceptan su orientación sexual, sin embargo bajo su experiencia,
puede hacer mención de alguno que otro integrante de la plantilla docente del
área académica que ha realizado comentarios poco amigables en contra de él y
sus amigos.
Jan
afirma: “comprendo su forma de ser, son hombres y mujeres que fueron criados
con una cosmovisión diferente; en sus tiempos no era tan común la inclusión y a
pesar de ser profesores debe costarles adaptarse a las nuevas generaciones,
aquellas que aceptan que todos somos diferentes pero merecemos igualdad”.
Y es
que la homofobia es un elemento real, presente en la educación de los jóvenes
mexicanos y esto ha desembocado en el miedo irracional que se implanta en el
pensamiento de aquellos integrantes de la comunidad gay que no se sienten
seguros de expresar libremente sus sentimientos, ideas y opiniones.
Al momento
de platicar acerca del tema con el coordinador de la Licenciatura en
Comunicación, el Maestro Raúl Arenas García, comenta que la Universidad está
completamente abierta a aquellas personas que tienen una orientación sexual
diferente y que se respetará a cualquier individuo por su ideología, religión o
sexualidad, pues se busca humanizar y empatizar los sentimientos de cada alumno
dentro de la matrícula.
Lamentablemente,
también afirma que solo un aproximado del 60% de profesores que conforman la
plantilla docente del Área Académica de Ciencias de la Comunicación apoya la
inclusión dentro del aula de clases. Lo que refleja que las personas
supuestamente preparadas para transmitir el conocimiento no están dispuestas a
transformar su pensamiento, con el único fin de convivir cordialmente con
individuos distintos a ellos.
“Me he
sentido bien dentro del instituto porque la aceptación por parte de mis
compañeros ha sido buena, me quieren y celebran la persona que soy; pero hay
momentos en los que algunos compañeros de otras Licenciaturas me han atacado
con palabras hirientes y que denotan la falta de una buena educación sobre
estos temas”, es lo que afirma otro estudiante de la Licenciatura en
Comunicación, él ha preferido mantenerse en el anonimato por el miedo que
siente de ser expuesto ante una comunidad intolerante.
Gracias
a las entrevistas con otros alumnos que no forman parte de la comunidad
LGBTTTIQA se pueden contrastar los puntos de vista de ambos sectores, en los
que se encuentra que una gran parte del estudiantado está dispuesto a convivir
con personas gay, lesbianas, transexuales, etc., argumentando que simplemente
son otros modos de vida, que deben ser respetados y valorados.
Está
claro que hay personas como Daniela García, Alejandra Soto y Abril Galindo, que
a pesar de no ser parte de la comunidad gay, se sienten identificadas con la
lucha por la igualdad y que promueven el respeto a la diversidad dentro del
ICSHu.
Pero
por otro lado, las personas que se encuentran reacias sobre el tema, mantienen una
postura rígida y poco amigable. Este es otro factor más que promueve la discriminación
y el bullying.
Si
revisamos publicaciones de medios periodísticos dentro del municipio y el Estado
podemos encontrarnos que la visibilidad que se le da a este grupo vulnerable en
el ICSHu es prácticamente nula, pues no hay noticias sobre alguna actividad
relevante relacionada con proyectos o eventos que promuevan la igualdad de
derechos para heterosexuales, gays, lesbianas, etc.
En
cambio los mismos medios si han rescatado ciertos momentos importantes dentro
del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) y el Instituto de
Ciencias de la Salud (ICSA) que llaman a la integración de la comunidad gay con
el resto de la población estudiantil.
Esto
se confirma con el testimonio otorgado por Carlos Ibarra, alumno de la
Licenciatura en Psicología, dentro de ICSA, que tras ser diagnosticado con VIH
sufrió discriminación por parte de las instituciones médicas, hoy en día él
mismo se considera un activista que promueve los derechos de la comunidad y que
se encarga de informar a las población en general sobre los cuidados al momento
de mantener relaciones sexuales para no contraer alguna enfermedad.
Su
caso no es el único, pues según la organización Transgénero Hidalgo, dirigida
por Karen Jiménez Quintero, en el año 2017 se presentaron dos agresiones con
arma blanca hacia trabajadoras sexuales transgénero en Pachuca.
Sin
embargo no hay mucha más información sobre casos específicos de violencia,
discriminación o acoso, incluso los censos poblacionales realizados por el
INEGI se niegan incluir parámetros para estimar el porcentaje correspondiente a
la comunidad LGBTTTIQA con respecto al total de mexicanos dentro del
territorio. Aunado a esto varios activistas se han encargado de realizar
invitaciones a las personas homosexuales a hacer valer sus derechos con valor y
ferocidad.
A
pesar de que Hidalgo se ha posicionado en el lugar catorce a nivel nacional por
crímenes de odio contra la comunidad gay, se estima que los actos violentos
contra sus integrantes podrían llegar a ser más de los que se creen, pues
muchos de estos se han ocultado debido al miedo de ser excluidos dentro de la sociedad.
Sí,
hay un estigma social de la comunidad universitaria hacia el estudiantado
LGBTTTIQA en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) y se debe
exigir a las autoridades correspondientes que tomen las medidas necesarias para
evitar que cualquier alumno se sienta excluido, rechazado o incluso amenazado
por el simple hecho de ser distinto a lo que una sociedad heteronormada
establece.
No
podemos permitir que los estudiantes como Ricardo, Jan o cualquier otro
estudiante sigan siendo víctimas de la discriminación por el simple hecho de
tener una orientación sexual distinta a la que se considera “normal”, pues a
pesar de su temple y valentía de expresarse tal cual son dentro de un contexto
machista pueden llegar a ser objetivos fáciles de actos violentos que lastimen
su integridad física y psicológica.


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