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Nos vamos al mundialito / Desde los once pasos


¡NOS VAMOS AL MUNDIALITO!
Edgar Alejandro Hernández Cruz


Veinticinco de abril de 2018, aquí estás, después de disfrutar los cuartos de final, sufrir el partido contra NY Redbulls e ilusionarte con el 1-2 obtenido en el frío partido en Toronto, estás aquí, en el estadio Akron, esperando ver campeón a tu equipo, pagando un precio considerablemente alto, pero vale la pena si vas a  ver a chivas ganar su boleto al mundial de clubes.
Después de batallar con el estacionamiento y lo complicado que es el acceso al estadio, encuentras tu lugar, el ambiente es inmejorable, gente gritando, niños pintados de la cara con los colores de su equipo, algunos sin playera brincando, otros ondeando su bandera, como si fuese parte de la nación, compras una cerveza de aquellas que solo tú sabes disfrutar en cada partido y llega el momento de gritar el nombre y apellido de cada jugador cuando el sonido local anuncia la alineación, mientras una enorme manta azul, blanca y roja  se despliega frente a ti.
Los jugadores ya están en el campo, formados, mientras a lo lejos  ves el trofeo, rediseñado, el primero así, como te gustaría verlo en las vitrinas de tu equipo.
Por fin ¡arranca el partido! oyes la porra “dale dale rebaño” y comienzas a cantar, hasta quedarte sin aliento, pero eso aún no es nada, porque al minuto dieciocho en una excelente jugada de Rodolfo Pizarro  asiste a Orbelín Pineda que aunque lleva tiempo fuera de su nivel, marca el primero para las chivas, gritas como nunca, el titulo está ahí, ya piensas incluso en las desveladas y gritos en la madrugada de diciembre, todo está listo, nada ni nadie puede arrebatarlo.
Pero poco te dura la alegría y todo cambia para ti, ya que al minuto veinticuatro Toronto consigue un gol, fácil para Altidore, quien solo la empuja en una falta de comunicación defensiva.  “ No pasa nada” piensas, pero al mismo tiempo sabes que los errores defensivos son constantes en Guadalajara, rebotes, malos despejes y una que otra distracción pone en peligro todo el tiempo  a tu equipo  y como si hubieras deseado el sufrimiento mayor, como si los rivales te hubieran oído hablar sobre las deficiencias de la defensa rojiblanca al minuto cuarenta y tres cae el segundo gol para Toronto, el enojo entra dentro de tu cuerpo como si tu vida dependiera de un resultado, ¡pero conocen a Govinco, no le pueden dar espacio así!  Le gritas y discutes con el joven a lado de ti mientras él, solo te ve y responde con una sonrisa nerviosa. Todo cambia ahora, el equipo de tus amores está contra las cuerdas, la cerveza ya no sabe igual, el olor a cigarro te incomoda, los niños dejan de ser relevantes y ahora estorban tu visión del campo, cualquier jugada pudo haber sido ejecutada mejor por ti, mientras el corazón se te sale del pecho, ya que va tan rápido que puedes oír cada latido, y termina la primera parte, medio tiempo, el momento indicado para tirar los nervios, levantarte de tu asiento, estirar las piernas  e ir al baño, al igual que las decenas de personas que esperan formadas afuera esperando turno.
Y así de rápido pasa el tiempo cuando vives la pasión, ni bien te puedes distraer y tan pronto comienzan los siguientes cuarenta y cinco minutos, cada jugada te desespera, y aunque chivas domina, los tiros del rival siguen ahí, cada balón que lanzan los delanteros canadienses, termina en los brazos de quien para ti, es el mejor portero de la liga, quisieras estar dentro, pero solo te queda dar ánimos para no pensar en los nervios, no paras de sufrir cada balón y para empeorar la situación se lesiona Michael Pérez, el único marcador de Sebastián Govinco, no sabes qué pasa, y solo te queda esperar, todo es un volado para ti, tras la entrada de Ángel Zaldívar, Jesús Godínez y Eduardo López, piensas “realmente chivas quiere ganar el partido, Toronto ya está cansado, ahorita anotamos otro, si nos anotan uno necesitamos dos, no puede ser” , mientras la cabeza te da vueltas, tu playera deja de ser solo una prenda y se convierte en tu estandarte y en tu cena, la muerdes del cuello buscando calmar los nervios.
Tu cabeza sigue pensando, no quieres penales, nadie alrededor tuyo los quiere, pero tampoco quieres gol del equipo rival, faltando tan pocos minutos, sabes también que chivas puede anotar y llega la oportunidad, un último intento de chivas, balón bien jugado que se va por arriba, y tu corazón ahora se detiene, ya que esto no se ha definido y el árbitro ya trae en su boca el silbato que sentencia el partido.
 Ahora ya no es futbol, es suerte, el momento de los penales ha llegado, todo el estadio está alentando, confías en cada pateador, sin dejar de lado los nervios, pues dentro del campo hay gente muy joven, fácil de intimidar, y con poca experiencia la portería se convierte en un pequeño rectángulo y el portero parece crecer cada vez más.
Ya los niños al igual que todos están parados, el cigarro sigue presente entre los aficionados, y perdiste la cuenta de las cervezas que has tomado, ya nada tiene más importancia que ese momento, una cita con el futuro, un momento de gloria o de amarga tristeza, no soportarías irte sin ver al deportivo Guadalajara levantar el título.
El primero que toma el esférico es Osvaldo Alanís, el cobrador oficial del equipo, en la temporada anotó uno y falló otro, pero confías en él, quien cumpliendo mete el gol, un tiro no tan bueno, pero con una fuerza que, sin duda era difícil de atajar, cuando ves al cobrador rival deseas que lo vuele, pero no, el mejor jugador de la Concacaf, Govinco  marca muy bien, el joven Godínez ahora es el que camina al punto penal y aun siendo su primera temporada lo marca bien, y tú, con la vista entre cerrada y las manos en la cara respiras, por lo menos un tiro más  hasta que Osorio tire, un medio campista que ha tirado muy bien a lo largo del torneo, pero si tu equipo va a ser campeón lo va a ser, el poste se convierte en el héroe de los once mexicanos más millones de chiva hermanos. Alan Pulido, en momentos importantes convierte y no es la excepción, al igual que Zaldivar marcó, dejando ahora la responsabilidad de anotar en Bradley, un viejo conocido de México, internacional con Estados Unidos, todos intimidan al jugador con bullas y él la vuela.
Gritos, Saltos, Cervezas volando a tu alrededor, abrazas al mismo joven con el que te quejabas, se acabó, sufriste pero estás aquí, viendo nuevamente a tu equipo en lo más alto, y aunque no faltaba quien quisiera ver a chivas derrotado pero  en esta ocasión no será así, no podría haber más pasión en un juego como estos, en el que solo te queda festejar un duro 3-3 marcador global, y un 4-2 en penales daban el boleta a Emiratos Árabes Unidos a un equipo 100% mexicano. No sabes qué hacer, no te la crees, pero estás aquí, viéndolo, jugadores llorando y en el piso, otros se abrazan, hasta que, como ya es  costumbre cuando chivas gana un título, en el centro del campo rezan, esperando recibir el trofeo que acredite y haga valer todo lo que, en este año ha llorado, sufrido y gozado cada aficionado.
Ya está en manos de Guadalajara el trofeo, y te lo están ofreciendo a ti y a cada aficionado que se dio cita, Los Rodolfos, Pizarro y Cota traen en manos su título individual también, todo es alegría, un momento que quisieras congelar para siempre, pero eso no es posible, y mientras cae ya la madrugada, el estadio se empieza a vaciar y es momento de ir a tu casa, recordando aquel partido, que queda para siempre en tu memoria, sales, con la ilusión mayor a la que esperabas cuando entraste, esperando ahora lo que viene, el mundial de Russia en junio y el de Emiratos, en diciembre.

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