Marcha del Orgullo Gay 2017 en la CDMX
Por: Roxana J. Mancilla
Caminamos
rumbo al Ángel de la Independencia, veo a gente pasar sobre la calle, algunos
portan la bandera de orgullo gay y otros más visten de manera peculiar. Un
hombre con la barba llena de brillos nos indica que vamos en la dirección
correcta.
Estamos
a una calle de Reforma y los puestos ambulantes de banderitas, coronas, collares y cosas
referentes a la marcha se venden como pan caliente, los coches ya comienzan a
desviar su camino y el sonido de las cornetas de fiesta nos avisa que ya estamos muy cerca.
Nuestros
primeros pasos dentro de Pase de la Reforma nos muestran un mundo totalmente
nuevo que no habíamos visto antes. Los colores del arcoíris inundan mis ojos y
la fascinación por ver y escuchar todo lo nuevo, hace que se me enchine la
piel.
Veo
como a la orilla de la calle algunos chicos se maquillan de cuerpo completo,
sin miedo a mostrar cada rasgo de su ser. La impresión me llena y eso que esto
apenas está comenzando.
Caminamos
rumbo a “La Victoria Alada” que es nuestro destino principal, la gente a mi
alrededor no irradia más que perfecta felicidad. Miguel Ángel Mancera, jefe de
Gobierno de la Ciudad de México, declaró junio como el mes de la Comunidad
Lésbico-Gay, y por supuesto que no había ninguna intención de dejar de celebrar
el acontecimiento.
Por
39° año consecutivo se llevaba a cabo esta marcha tan emblemática, donde los
miembros de la comunidad LGBTTTI+ hacen resaltar sus derechos como miembros de
una sociedad. Insertan de una manera estrafalaria su presencia y nos muestran
que están ahí y que no se irán por mucho que los repudien.
Nos
acercamos un poco más al Ángel y en el camino vemos que algunas caravanas han
llegado. Veo que los gays se tiñen de brillos excéntricos, la barba, los
brazos, el cuerpo completo si es posible. Unicornios por doquier, algunos disfraces más
vistosos que otros, algunos solo usan la típica diadema con un cuerno de
unicornio y flores.
Llegamos
al Ángel de la Independencia, y lo único que mi mente puede pensar es un enorme
“WOW”, no puedo creer todo lo que mis ojos admiran y lo feliz que todos se ven.
Nunca había estado rodeada de tantos colores y armonía.
Miro
a mi alrededor y veo: al menos unos 50 carteles, personas disfrazadas con algún
tema goth, hombres con tacones de unos 13cm, y por su puesto a las grandiosas
Drag Queens.
Un
cartel en particular llama mi atención, un par de gemelos se abrazan mientras
uno de ellos tiene en sus manos un cartel que dice “Te apoyaré hoy y el resto
tu vida hermano”.
Las
parejas de lesbianas tienen menos recato que los gays, y se besan deliberadamente
para posar para las fotos.
Rodeamos
el Ángel buscando particularmente a un personaje icónico de la comunidad LGBT+,
Pepe de Pepe&Teo, un par de Youtubers que han puesto en alto el nombre de
esta comunidad dentro de las redes sociales.
En
el camino nos encontramos a un grupo de hombres que parece llevar una cabalgata,
visten vaqueros sueltos, tejana y por supuesto que llevan glitter por toda la
cara; hombres que se ven totalmente rudos y jamás se verían como los típicos amanerados que la sociedad ha
estereotipado, rompen con ese esquema y muestran su apoyo a la causa.
La
gente comienza a amontonarse y vemos que Pepe está justo frente a nosotros, la
emoción nos invade y no podemos dejar pasar la oportunidad de tomarnos una foto
con él.
Realizados
por encontrar a uno de nuestros ídolos, seguimos caminando viendo que hay por
aquí y por allá.
Siento
que el lugar se está saturando, el escenario principal se llena de gente y una
banda comienza a tocar algunas canciones para animar al público, casi son las 12,
la marcha está por comenzar.
Nos
aventuramos a caminar entre los carros alegóricos para ver si encontrábamos a
algún otro personaje que conociéramos.
Noto
que hay algunas marcas como Sta. Clara, Sabritas y marcas de condones que
apoyan a la comunidad, regalan productos incluso algunas bolsas conmemorativas.
Los
chicos con alas de hada o ángel caminan sensualmente y posan entre flashazos,
se hablan entre ellos para presumir sus curvas y sonríen con una especial
felicidad.
Mi
atención se centra especialmente en el de un par de muñecos hechos
aparentemente de papel maché, parecen ser un par de novios de unos 2 metros de
altura, un grupo de gente los mantiene en alto mientras exigen que el
matrimonio igualitario sea aprobado en todos los estados de la República.
Saben,
miento respecto a que todo es felicidad, siento un nudo en la garganta cuando una
mujer que pasa a lado de mí porta una playera con el rostro de su hijo, una pancarta
señala que la intolerancia de algún maniaco terminó por quitarle la vida, y
ella orgullosa, pero con el dolor aún latente, camina para exigir que no pase
lo mismo con los hijos de otros padres.
El
sonido de lo que parece ser una banda de guerra suena al fondo y volteo sin
poder mirarla aún, se me hace curioso que exista tanta diversidad que muchos
desconocen.
Entre
la emoción de que la marcha está por comenzar, decidimos subirnos a un carro
alegórico que nos ofrecía un espacio para disfrutar cómodamente de la marcha.
Ya
arriba, visualizo el gentío que sin dudarlo a rebasado las 10mil personas, y
eso apenas es lo que mi vista alcanza a contemplar, no sé cuánta gente camina
delante ni cuánta detrás de donde nos ubicamos.
La
marcha comienza y los carros alegóricos avanzan, veo pasar frente a mí gente de
todo tipo, con sombrillas de los colores del arcoíris hasta parejas que visten
de la misma manera para resaltar el amor que tienen el uno por el otro.
Gente
que baila sin pudor, y muestra su vivaz alegría sin temor a ser pasa frente a
nosotros y nos contagia de su fiesta.
Algunos
metrobuses y capital buses de la CDMX
suben a gente llena de colores, y se unen a los carros alegóricos que van a un
destino en común, el Zócalo capitalino.
Pasan
carros alegóricos que regalan agua o algún producto referente a la marcha, la
gente que camina busca la cabida en los carros para unirse a la fiesta de los
que están arriba.
Suenan
canciones de Lady Gaga, Katy Perry, Queen y la tan afamada canción “Ni Tú Ni
Nadie” de Alaska y Dinarama, canción que ha sido tomada como estandarte de la
comunidad LGBT+.
Las
ultimas caravanas nos traen a uno de los grupos más excéntricos de la marcha,
los sadomasoquistas, que visten de diferentes telas como piel de color negro, látex
y licras ajustadas; enseñando los glúteos y haciendo poses sensuales, estos
personajes se ganan mi entero respeto por tener el valor de salir a la calle
así.
Un
último carro alegórico nos ofrece un entretenido final, una pequeña banda toca
rockabilly mientras alguno bailarines bailan a su compás, los integrantes de la
banda visten en pijamas de conejitos coloridos y el carro alegórico está lleno
de flores de colores pastel y alfombra verde que simula ser el pasto.
La
marcha sigue avanzando y mi garganta ya no da para más, mis pies están muy cansados,
pero quiero seguir bailando y disfrutando del ambiente.
Nos
dan las 5 de la tarde y sigo viendo que la gente se une a la marcha, estamos
justo a lado de Alameda Central y al parecer es hora de irnos. La tarde amenaza
con llover y estamos justo a tiempo para bajar del carro.
Corremos
para atravesar el parque hasta llegar a la entrada de la estación del metro, y
vemos que mucha gente hace lo mismo pues algunas gotas han comenzado a caer
sobre nosotros.
Observo
por última vez a la multitud que no deja de entonar canciones ni de sentir el
ánimo de seguir bailando y festejando, y nos adentramos en la muchedumbre que
baja los escalones para tomar el metro.
Más
de 175 mil personas marcharon hacia el Zócalo el 24 de junio del año pasado, y
yo estuve ahí.

Muy bien por la marcha del orgullo gay.
ResponderEliminarPrecisamente estaba viendo unos videos de Retos entre Chicos - videos gay y me parecieron muy interesantes.