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LEALTAD O TRAICIÓN

Por: Carlos Daniel Torres Moctezuma

Era el día Jueves 26 de mayo, un día cualquiera para asistir a la escuela como comúnmente lo haciamos, eran las 2 de la tarde y teníamos clase de Teorías de las Organizaciones con la profesora Vanessa, cada quien estaba en su lugar asignado por ella misma, y mientras la profesora hacia acto de presencia existe una calma dentro del salón que te hace estar en silencio, un silencio donde la profesora impartía la clase; la profesora había salido, tenia cosas que hacer, pero solo eran unos pocos minutos.
Al salir la profesora mis amigos y yo comenzamos a platicar,  pues nuestros lugares están en la parte trasera del salón, decíamos bromas, hablábamos de temas sin relevancia, pero que para nosotros es divertido pues es un momento en que nos podemos reír juntos y disfrutar de aquel momento tan ameno,. Por un segundo me levante, fui a la parte de atrás donde están los enchufes de luz, pues ahí había dejado mi celular cargansose a falta de la poca pila que tenía, decidí quitarlo para escuchar un poco de música, y me dirigí a mi lugar, comencé de nuevo una pequeña platica con mis amigos,  todo era diversión hasta que Diego, mi amigo,  me pregunto sobre su celular,  pues él lo había dejado en el mismo lugar que yo, Y como aveces le escondo su celular pues fui a la primera persona a quien le hizo la pregunta, pero no lo había visto, así que siguió preguntando con los demás, pero nadie lo había visto,  pude notar una cara de angustia, así que le dije, si quieres te llamo y pues si lo dejaste con sonido sabremos donde está, así que enseguida le marque, había entrado la llamada pero solo por unos instantes pues habían cortado la llamada, hicimos un segundo intento pero ahora no solo para nada, fue la primer sospecha que llegamos a tener.  Diego seguía preocupado y fue ahí cuando empezamos a revisar nuestras mochilas, pero solo de nuestro grupo de amigos, ninguno de nosotros lo había tomado, ni le estábamos jugando una broma como otras veces.
Se escucho que alguien entró al salón, volteados y era la profesora de regreso a clases, nos vio parados buscando algo y nos preguntó, ¿qué les pasa? ¿Qué buscan?, enseguida habló Diego y dijo que su celular lo habían tomado, que lo estaba buscando desde hace unos minutos; la profesora dijo -en el salón no se puEdén perder cosas, son un grupo si alguien lo tomo por jugarle una broma o lo tomó, devuelva lo... 
Todos se miraban entre ellos, nadie lo tenia,  nadie decía alguna palabra, fue ahí cuando comenzó la búsqueda del teléfono, pero antes un pequeño sermón de la profesora, por así decirlo, nos dijo que no era posible que se pierdan las cosas dentro de un salón de clases, que si no aparecía el telefono tenían que levantar unas actas, que se van directamente a nuestro portafolio con cartas de No recomendación, fue ahi cuando las cosas se pusieron un poco mas tensas,pues los compañeros que no habían tomado El celular pues no tenían culpa de nada,  sin en cambio por ser Un grupo, pues todos debemos de pagar por ello.
Se sentía el temor que en nuestro expediente de recién egresados saliéramos con cartas de no recomendacion, pues si las llegábamos a tener no podríamos ser contratados en ningún lado,  aun siendo graduados completamente.
Comenzamos la búsqueda, la famosa operación mochila individualmente fue la primer estrategia que hicimos, cada quien revisó su propia mochila por si alguien lo había puesto en la mochila de alguien del salón, por pura maldad o juego. Pero que mala noticia, pues nadie tenia el cwlular; la profesora debía tomar cartas en el asunto y fue por el coordinador, tuvo que salir del aula y ninguno de nosotros podía salir, así que dijimos, hay que vaciar nuestra mochila y todas las pertenencias, útiles y demás cosas que tengamos las dejamos sobre la paleta de la banca,  y  así lo hicimos, pero, nuevamente nadie tenia el celular. En seguida llego la profesora acompañada de el coordinador Raúl Arenas,  para que estuviera informado de la situación por la que estaba pasando el salón, se veía decepcionado de nosotros y por otra parte molesto, pues debía de levantar las actas y papeles necesarios para que esa carta de no recomendacion llegara a nuestro portafonio, así quE salio en seguida y dijo que le daría inicio al proceso.
Al salir,  la profesora comenzó a decirnos cual era el procedimiento de el papeleo,  también se sintió decepcionada de nosotros,  pues no era posible que después de ya 2 revisiones no apareciera el celular, dimos una tercera opcion, para que la persona que había tomado el celular no saliera a la vista grupal; la profesora tenia una bolsa de mano, le quito sus cosas y nos formó en el rincón de la parte trasera del salon, todos viendo a la pared,  e íbamos pasando de uno por uno a dejar una pertenencia dentro de la bolsa, era un buen plan, pues la persona podía arrepentirse y dejar el celular sin que nadie se diera cuenta, sin en cambio nunca se arrepintió, ni dejaron el celular, unos dejaron algunas pertenencias dentro de la bolsa pero ni aun así estuvo el celular. La profesora debía de irse, así que solo nos dijo que seguiría en pie el papeleo y que ya no se iba a sentir segura en un salón así, donde las cosas desaparecen y nadie sabe de ellas. Luego se fue.
Enseguida teníamos la clase de Géneros Periodísticos con el profesor Ignacio, todos seguíamos en el salón pues si alguien salía, podíamos empezar a dudar de aquella persona y podríamos decir que tiene el celular, así que nadie salió, el profesor entro al salón y le explicamos la situación por la que estábamos pasando, y muy atento nos ayudó a resolver el problema, nos dio tiempo de su clase para seguir revisando mochilas y demás cosas.
Propusieron una revisión a hombres y mujeres, una compañera del salón le hacia una pequeña revisión a las mujeres y un compañero a los hombres; nos revisaban la mochila y algunas partes del cuerpo, obviamente sobre la ropa, ya después de haber pasado las mochilas se quedaban en el rincón todas juntas, el teléfono seguía desaparecido, y Diego lo seguía buscando, ahí fue cuando una compañera se asomó en el bote de basura y encontraron la funda de teléfono tirada, ahí fue cuando dijimos que el celular lo tenía definitivamente alguien del salón, pues era la segunda vez que revisaban el bote, en la primera revisión no estaba la funda y en la segunda ya apareció, pero el celular sin aparecer.
Un compañero propuso que todos los celulares los metiéramos en una mochila y nuevamente, si alguien lo tenía era la oportunidad de dejarlo, ya era la quinta revisión, tal vez y  ahora si aparecería, fuimos de uno en uno a dejar nuestro propio celular, después Diego fue y checo cada uno para ver si estaba el suyo entre los celulares, y seguía sin aparecer; pero fue ahí cuando diego propuso una última revisión, los celulares se iban a quedar dentro de la mochila, por obvias razones si todos los celulares estaban dentro de la mochila, ya nadie más podía tener otro entre sus cosas, fue un buen plan, así que de nuevo un compañero revisaba hombres y otra compañera a las mujeres, formamos una fila y fuimos pasando de uno en uno.
Recuerdo que yo estaba a la mitad de la fila de los hombres, platicaba con mi amigo Felipe, ya casi era mi turno y yo seguro de mí mismo, pase a la revisión me revisaron por encima de la ropa, extendieron mis brazos, me revisaban de pies a cabeza, mientras Diego revisaba mi mochila, pero solo metió la mano a la bolsa de enfrente de mi mochila y sacaba el celular, como si ya supiera que ahí estaba, ahí fue cuando todo dio un giro drástico para mí.
Yo no había tomado el celular, pero que alguien lo puse en mi mochila, me sentí muy mal, mi corazón empezó a palpitar muy fuerte, tenía miedo de que Diego pensara que yo lo había tomado, cuando no fue así, todos vieron que lo había sacado de mi mochila, trate de mantenerme tranquilo, ante la situación, enseguida Diego se acercó a mí y me dijo – no te preocupes Charly, sé que tú no lo tenías, y yo vi lo metió ahí, tú me ayudaste a buscarlo y hasta tu celular me prestaste para llamar, no hay problema, no fuiste tú- y pues claro que o había sido yo.
Todos tomaron sus cosas y cada quien se fue a su lugar, yo me sentía decepcionado, pues el hecho de que lo metieran a mi mochila tratando de culparme a mí fue algo que no lo esperaba, sin en cambio paso. Fue ahí cuando el jefe de grupo paso al frente y dijo que estaba decepcionado del grupo, que como podía pasar esto en el salón después de ya casi dos años de conocernos, también hablo por mí, dijo que él sabía que yo no lo había tomado, que no era justo que tratasen de culparme, y varios compañeros igual me dijeron que no era yo, que solo trataron de culparme y ante toda esta situación solo trate de mantenerme tranquilo.

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