Ir al contenido principal

La primera de muchas. | Crónica.

¿Alguna vez han visto a su artista o banda favorita en vivo? ¿Recuerdan la primera vez que los vieron? Yo sí.

Aún recuerdo cuando el sol me abrazaba fuertemente hasta el enrojecimiento de mi piel y mi sudor recorría cada parte de mi cuerpo, cuando el verano anunció su llegada en el año del 2016, mi sonrisa era inevitable, mis manos no podían estarse quietas, siempre querían estar tocando el boleto de mi primer concierto y mis ojos siempre atentos a él tratando de identificar algún error para poder reclamar con anticipación en la taquilla.

Cuando el día llegó, recuerdo haberme puesto el mejor pantalón negro de los 2 pares que tenía, mis converse nuevos y una playera de la banda que compré antes del concierto. Mi acompañante era un amigo de la prepa, que apenas empezaba a conocer, pero no tenía con quien más ir al concierto que al igual que yo, le hacía mucha ilusión ver a la banda en vivo.

Con una hora de anticipación, llegamos al lugar donde todo ocurriría, la gente comenzaba a formarse para poder entrar y los puestos se llenaban de gente alrededor para poder adquirir un recuerdo de aquella ocasión, los revendedores trataban de sacarle algo de dinero a aquellas personas que no tenían boletos, incluso a mí me ofrecieron cambiarme el mío por uno VIP a cambio de unos cuantos pesos de más, como si mi boleto no fuera ya VIP, amablemente le rechacé la propuesta al señor y se marchó.

Llegó la hora de entrar y me situé lo más al frente posible, después de esperar algunos minutos me llamó la atención que todos llevaban consigo un vaso en alusión a la gira de la banda, me compré un litro de cerveza sólo para obtener el vaso y guardarlo de recuerdo.

Minutos después las luces se apagaron, la gente comenzaba a gritar y a empujarse; abrió el concierto una banda recientemente nueva, su nombre es “Reyno”, sus canciones comenzaban a aburrirme, todas me sonaban igual y no me causaban nada de emoción, mi pie derecho comenzaba a golpear el piso en forma de desesperación, ¡Por fin terminaron!

Otros minutos más y mi vaso estaba a la mitad, mientras disfrutaba de un cigarro, en el escenario se preparaba todo para la salida de la segunda banda, otra vez, las luces se apagaron, la gente gritó y se empujó; acto que provocó que mi cigarro se apagara en la chamarra de la persona que estaba enfrente de mí. Algunas de las canciones de esta banda me hicieron querer cantarlas, pero no me las sabía, la chica del teclado lucía hermosa con el cabello a los hombros, una bonita sonrisa y la luz cambiante de color sobre su rostro hicieron que me enamorara de la banda, “Dorian”, la banda española que me rescató del aburrimiento de “Reyno”.

Mis manos comenzaban a sudar, las uñas de mis dedos mostraban señales de haber sido mordidas y mi corazón palpitaba fuertemente, mi sonrisa creció y mis ganas de orinar también. Nuevamente las luces se apagaron, la gritó con más fuerza y se empujó con mayor intensidad, se prendieron las luces y no quería ni parpadear para no perderme ni un segundo de aquel bello momento, al fondo estaban Jesús y Rodrigo, al frente Sergio, Ángel y León, “¡León te amo!” se escuchaba al fondo repetidamente.

La música comenzó a sonar, mis brazos se agitaban y mis pies brincaban de emoción, una tras otra canción la cantaba, mis ojos brillaban, mientras de mi boca emanaba con todas mis fuerzas cada palabra de cada canción, no me sentía cansado, realmente me sentía feliz y emocionado de ver en persona a mi banda favorita y escuchar muchas de mis canciones favoritas aquel día, el día en el que dejé toda mi fuerza y mi voz en ese lugar, el día en el que vi por primera vez a Zoé.

Por: Nicolás lsj.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nos vamos al mundialito / Desde los once pasos

¡NOS VAMOS AL MUNDIALITO! Edgar Alejandro Hernández Cruz Veinticinco de abril de 2018, aquí estás, después de disfrutar los cuartos de final, sufrir el partido contra NY Redbulls e ilusionarte con el 1-2 obtenido en el frío partido en Toronto, estás aquí, en el estadio Akron, esperando ver campeón a tu equipo, pagando un precio considerablemente alto, pero vale la pena si vas a   ver a chivas ganar su boleto al mundial de clubes. Después de batallar con el estacionamiento y lo complicado que es el acceso al estadio, encuentras tu lugar, el ambiente es inmejorable, gente gritando, niños pintados de la cara con los colores de su equipo, algunos sin playera brincando, otros ondeando su bandera, como si fuese parte de la nación, compras una cerveza de aquellas que solo tú sabes disfrutar en cada partido y llega el momento de gritar el nombre y apellido de cada jugador cuando el sonido local anuncia la alineación, mientras una enorme manta azul, blanca y roja   se despl...