De los chicles al éxito
POR: Edgar Crz
Viernes
23 de marzo 2018, un día más para muchos, pero yo tenía algo que hacer, asistir
al evento “Lideres del Valle de Mezquital” en Ixmiquilpan a Grabar el evento junto con mis
compañeros, llegamos algo tarde a la hora prevista, pero nos dispusimos a hacer
lo mejor, entrevista, cargar el boom, buscar algún sitio para posicionar la cámara
y esperar. Un día antes, recibí el cartel del evento, yo esperaba algo
aburrido, donde solo se hablara de pequeña gente que superaba a su pueblo, ¡que
equivocado estaba!
Mientras
buscaba mi Sándwich para comer algo antes de las poco más de tres horas en las
que estaría detrás de la cámara, me vuelven a llamar, - Una última entrevista
antes - bueno, pensé yo, aunque se
acortó mi tiempo, pero al fin fui a la bodega donde me esperaba mi mochila y esos
sándwich, - Tenemos al director del evento vamos a entrevistarlo- Creí que era
una broma, pero no, el señor estaba afuera sentado en el escenario, tomé el
boom, con los brazos cansados, al ser algo pesado después de unos minutos, pero
pude acomodarme mientras el señor seguía hablando sobre su emoción y orgullo de
que líderes del mezquital se desarrolle por segundo año, terminó y al fin comí
algo, además de un paste que salimos a comprar.
Volvimos,
y después de pasar al baño, entramos de nuevo al teatro Hidalgo, un teatro
pequeño, pero más bonito de lo que pensé, techo de lámina con estructura, un
globo viejo y desinflado atorado, forma circular, con butacas en medio y sillas
alrededor en los otros dos pisos, aunque con un piso demasiado resbaloso.
Dieron
4:30 y la gente comenzó a llegar, y una señorita los acomodaba desde la
entrada, yo desesperado por el inicio y ella sin encontrar el asiento de las
personas, las cuales iban de un lado a otro atrás, esperando y entre esas
personas, una señora con su pequeña niña de 2 años aproximadamente, de la cual ya
me quejaré después. Cinco en punto y empezó todo, al principio pensé que sería difícil,
pero el primero conferencista, un señor, por así decirlo, aunque no creo que
rebasara los 35, que, como dijo en la entrevista el organizador, jugaba como
local, originario de Ixmiquilpan, apasionado de las motos y los negocios, se
prestaba perfecto para ser grabado, supo mantenerse en una buena zona, lo que
permitió que lo grabara de la mejor manera en que yo pude.
Empezó
un momento de estrés, pasó un joven llamado Farid, considerado influencer,
desconocido por mí y ahí comenzó un reto, mientras él hablaba, detrás estaba un
sujeto asomado, como si apropósito estuviera haciendo que mis tomas fueran
graciosas, solo se asomaba y no había forma de correrlo, por si eso fuera poco,
la niña antes mencionada pasaba corriendo y cada paso que daba era una oportunidad
de patear el tripie , lo cual las primeras cinco veces soporté pero después hasta
su abuela y otro chico con playera de la fundación lo pateaban, por si eso fuera poco, se me
acababa la batería de la cámara y se llenaba la memoria, afortunadamente acabó
su plática y me volví a calmar yo y la niña, después de que puse mi pie a lado
del tripie para que no lo pateara y cayó al suelo, tropezando con mi pie, les
juro que no fue intencional.
Platicas
motivacionales, historias de hombres que decidieron hacer algo por su vida,
niños cantando y demostrando que en cuatro meses pueden aprender a tocar un
instrumento, algo que hasta el día de hoy yo no he conseguido, pero no me
inspiraban nada, solo llegué a pensar en si yo estaba haciendo lo que quería de mi
vida, pero estar detrás de la cámara me hacía pensar más en dónde estaba la
persona parada.
Un
evento que terminaría a las 8:30 aproximadamente, eso creíamos pero ya casi
eran las 9 y aún faltaba el más importante y por el cual la mayoría había pagado
su boleto: German Montero. Como creímos que antes de las nueve estaríamos de
regreso, dejamos la camioneta en un estacionamiento que cerraba a las 9 y necesitábamos
sacarla inmediatamente, pero otra situación de las que solo a nosotros nos
pasa, pasó, dejamos el boleto detrás del escenario y era imposible ir por él y
tuvimos que pagar boleto extraviado.
Antes
de pasar Germán, subió un niño más, uno con una playera de la fundación y un
teclado, así es, es el mismo que hace unos minutos por error me movió la toma,
aunque de él no me quejé mucho pero sentí dentro de mí una pequeña incomodidad
interna al darme cuenta que es un niño con discapacidad que me enseñó una lección,
él puede tocar el teclado. Cuando dejó de tocar se sintió la emoción, Juanito,
el niño fue aplaudido por todos, mientras el brincaba de alegría a lado de su
maestra, uno de los mejores momentos del día.
Apareció
por fin el vídeo de entrada de Germán, no sin antes pasar su acompañante un
productor y ex drogadicto, del cual no puedo decir mucho, se la pasó en las
oscuridades y solo me hacía preocuparme en si lo estaba grabando bien o no,
porque era una sombra nada más, pero después de unos largos minutos estaba por
fin Montero en el escenario, a muchos eso les alegró, pero yo solo seguía
preocupado, mi cámara solo tenía memoria para grabar 14 segundos más que,
evidentemente en 14 segundos se llenó, mientras él contaba el día en que, de
niño vendía chicles afuera de un concierto de Pancho Barraza y el día en que,
como cantante cenó en su casa, yo esperaba desesperado una memoria, pero no había
ninguna disponible ya, todas estaban llenas y durante aproximadamente 10
minutos dos cámaras estaban fuera de grabación, pudimos grabar en diferentes
tomas a todos, pero cuando pasó “el pez gordo” no, aunque desesperado pude
poner más atención de las palabras de Germán, entre groserías y risas de los
demás, creyó siempre en su sueño de ser cantante, llegando a la arrolladora
banda el limón. Volví a grabar pero ahora poniendo más atención en quien se
estrenaba como conferencista, contando su vida más que motivando a vivir al público,
una persona que, antes de ver en vivo pensé que era diferente.
Lo
emocionante se dio cuando terminó su conferencia, una hermosa chica, entre lágrimas
le preguntó cómo levantarse si su vida ha sido muy golpeada, mientras la
enfocaba, también me salieron unas lágrimas, como si fuera yo el que estaba en
esa situación, Germán la animó, y aunque no cambió su expresión se veía un poco
más tranquila, otra chica fue invitada a subir – No quiero tenerle miedo a
nada- dijo entre aplausos del público.
Los
niños músicos cantaron una canción con Germán y se fue, así como algunas
personas casi a las 10 PM y nosotros teniendo que regresar a Pachuca.
Todo
salió bien, el evento fue mucho mejor de lo que pensé, incluso al final reímos
y bromeamos mientras algunos de mis amigos se tomaban fotos con Farid, subimos
a la camioneta y con una carretera vacía, regresamos a Pachuca, yo feliz de no
solo estar ahí gratis, sino mejor aún, ¡pagado! Aunque aún falta trabajo y
edición, fue un buen día.
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