Soy Tsiverati y estoy aquí
porque ustedes ya no aprietan. El sábado antepasado, el presidente nacional del
PRI , Enrique Ochoa Reza se parófrente a cientos de priistas y sin decir “agua
va” dijo lo siguiente:
“Aquí está reunido el priísmo leal, profesional, de siempre de Tabasco. En
cambio hay unos que se van huyendo a Morena. Son los prietos y a esos prietos
desde aquí, les decimos: les vamos a demostrar, son prietos pero ya no
aprietan”, expresó durante la Convención Estatal de Delegados y Delegadas de
Tabasco.
Ya sabemos que la campaña de Pepe Mead nació muerta, pero no es para que
orinen sobre ella. Si ya decidieron hacer estupideces para perder votos, al
menos dejen que él las haga.
Ahora resulta que para ser
chistoso, hay que insultar a los miembros del PRI que se cambian a MORENA
llamándolos “prietos”. Quieran o no, así
está la creatividad en la campaña de Pepe Mead: insultos con connotaciones
raciales.
¿Cuál es el verdadero
problema? El racismo en México es como la infidelidad de un presidente, nadie
va a querer aceptarlo aunque duela. Simplemente por estadística nacer con piel
clara en México te dará muchísimas más oportunidades que sí eres moreno. En un
país con raíces aztecas, mixtecas, olmecas y demás, con quince millones de
indígenas, 86 grupos étnicos. ¿pueden recordar al último presidente moreno del
país?.
Cuando la idealización del
tono de piel, color de ojos y cabello es tan grande que los que no terminan
entrando en ese perfil terminan siendo menospreciados, renegados y
discriminados normalmente con palabras como “esos prietos que ya no aprietan”
fortaleciendo esa arraigada discriminación.
Y con esto, podemos descubrir
que en el PRI aparte de no tener candidato, estrategia, apoyo, ni criterio,
tampoco tienen madre
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