LEGITIMIDAD IMPERFECTA
Manuel Galle
#Freethenipple
Continuando
con la línea de la columna pasada en la que se denuncia y critica el
pensamiento conservador de la sociedad en pleno siglo XXI me tomaré la libertad
de escribir sobre un tema que me fue inspirado por mi hermana y la fortuna que
tengo de compartir con ella una nueva etapa en su vida: la maternidad.
¿Por
qué una mujer tendría que esconder sus pechos al momento de amamantar a su hijo
o hija? ¿Acaso seguimos tomando el pecho femenino como principal objeto sexual,
cargado de morbo y violencia hacia el cuerpo de la mujer?
Tras
pensarlo detalladamente decidí realizar una investigación en la que pudiera
liberar mi mente de todo prejuicio sobre el derecho que tienen las mujeres de
amamantar de manera pública y libre, sin que reciban comentarios misóginos y
que sean conscientes de que su cuerpo no es algo de lo que deberían
avergonzarse.
Una
de las primeras campañas que promueve la eliminación de estigmas sobre la
figura femenina surge en el año 2012, en Estados Unidos de América con la
iniciativa de Lina Esco, una cineasta y activista que filmó un material
cinematográfico en el que exponía la censura de los medios masivos de
comunicación sobre la desnudez en una mujer. Con el paso del tiempo el número
de mujeres que promueve la libertad de mostrar su torso sin ningún tipo de
represalias ha ido en aumento, incluso celebridades se han aunado a la causa.
En
los últimos años el tema de la lactancia materna ha surgido como uno de los
principales asuntos por los grupos y movimientos feministas, en los que se
asegura que una mujer tiene pleno derecho de amamantar a su hijo en cualquier
lugar, ya sea vía pública o en algún establecimiento comercial, pues al final
de cuentas es una función primordial para la reproducción humana.
Un
problema enorme que conlleva el permitir que las mujeres tengan libertad de decidir
sobre su cuerpo es que implica un cambio radical en la cultura de nuestra
sociedad. Resulta que para México es complicado empoderar a la mujer al
reconocerle que posee un gran valor su papel como madre.
La
familia, como parte importante de las instituciones dentro de la sociedad, debe
responsabilizarse de transmitir los valores y confianza en cada una de las
mujeres para que conozcan sus derechos y que se sientan apoyadas en el esfuerzo
que significa la maternidad.
A
partir del año 2017 la Ciudad de México dio un gran avance en la legitimación
de este derecho para todas aquellas mujeres que planean ser madres, pues se
realizaron reformas en la Ley de Cultura Cívica en la que se establece que
aquel individuo que condicione o insulte a una mujer lactante podrá ser castigado
con 36 horas de arresto. Aunque esto no supone la victoria, debido a que el
resto de los Estados del país siguen sin darle la importancia que merece a la
legislación de este tema.
Campañas
como “When nurture calls” se encargan de exponer aquellas situaciones
incorrectas en las que las madres se ven obligadas a amamantar en lugares
privados por las creencias morales de ciertos establecimientos. Así mismo se han organizado eventos masivos
en los que se convocan a las mujeres a amamantar grupalmente de manera pública como
forma de protesta ante la sociedad y sus prejuicios.
Sinceramente
espero que mi hermana y las otras mujeres en nuestro país se informen y tengan
el valor de hacer respetar su cuerpo y su libertad, de que liberen aquellos
prejuicios y normas morales arcaicas que las someten día con día. También
espero que yo y el resto de hombres dejemos de sexualizar los pechos de las mujeres,
que eliminemos de nuestra mente el morbo y la penalización de actos naturales
como este, no podemos seguir promoviendo la falta de cultura y el acoso físico y
mental hacia la mujer.

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